La obtención de un dictamen de seguridad estructural requiere un análisis riguroso que va más allá de una revisión visual rápida. Para desarrolladores e inversionistas, este documento representa la certeza jurídica y técnica de que la edificación responderá adecuadamente ante eventos sísmicos u otras cargas extraordinarias conforme al reglamento vigente.
Inspección física e identificación de fisuras
El proceso comienza con una exploración minuciosa en sitio de trabes, columnas y losas de cimentación. Se deben identificar grietas diagonales, deflexiones visibles o asentamientos diferenciales que puedan señalar fallas en la transmisión de cargas hacia el subsuelo.
En caso de detectar anomalías, el especialista aplica pruebas no destructivas como la esclerometría para evaluar la resistencia a compresión del concreto. Esto permite recabar datos precisos sin alterar la integridad del elemento estructurado.
Modelado numérico y verificación normativa
Una vez obtenida la geometría real y el estado de conservación de los materiales, se elabora un modelo tridimensional de la estructura. Este modelo simula combinaciones de cargas permanentes y fuerzas sísmicas de acuerdo con las Normas Técnicas Complementarias de la localidad.
Emisión formal y responsabilidades técnicas
El dictamen final concentra los resultados del análisis y determina si la edificación es apta para su ocupación o si requiere rehabilitación. La firma de un Perito o Corresponsable en Seguridad Estructural brinda respaldo legal ante las autoridades de la alcaldía o municipio correspondiente.
